jueves, 11 de abril de 2019

EN LA DEBILIDAD Y EL SUFRIMIENTO

EN LA DEBILIDAD Y EL SUFRIMIENTO 

Siempre me atrajo África, un continente misterioso, cercano y desconocido. 

Cuando era un adolescente sólo había oído hablar de sus sabanas llenas de animales salvajes y de tribus primitivas que sobrevivían cazando en bosques y selvas, de su música de tambores, y danzas frenéticas. Pero nada se hablaba de su historia, de sus dificultades y sueños. No sabíamos más que los nombres de las capitales de los países, cantados con un soniquete monótono entre risas y bromas, al repetir esas palabras tan raras. 

Sin embargo, la curiosidad me acercó a esta tierra. En la distancia, fui aprendiendo un poco más de su política, de la colonización, de la sangría que supuso la trata de esclavos, de las revoluciones por la independencia, de las diferencias de clima y etnias. Además, la vocación me acercó a misioneros que vivían allí y que volvían a España de vacaciones. Me encantaba escuchar sus relatos y ver las diapositivas de entonces, fotos de color y sonrisas, de chozas y adobe, de niños y viejos. 

Pero no conocí realmente África hasta que el 13 de septiembre de 1989 pisé por primera vez Cotonú. A partir de esa fecha toqué con mi cuerpo este continente al que tanto tiempo le había dedicado desde lejos: sentir sus olores, escuchar sus ruidos y sus silencios, ver el colorido de sus paisajes, vivir encuentros personales con su gente, aprender su lengua, soportar su calor, contagiarse de sus enfermedades, respirar su aire, abrazar a los enfermos y llorar la muerte de amigos. Lo que antes era descubrimiento intelectual se convirtió en mi propia experiencia. La curiosidad dejó paso al amor, la distancia se volvió comunión. Desde entonces, no entiendo ni puedo imaginar mi vida lejos de esta tierra. 

Os cuento todo esto para que comprendáis mejor lo que quiero compartir con vosotros. 

Dentro de poco celebraremos la muerte y resurrección de Cristo. Todos nos emocionamos entre procesiones y pasos de Semana Santa. Pero ¿qué vivimos realmente? 

Pues que Dios no nos conoce desde lejos, desde su poder y gloria inaccesibles para los mortales; que Dios no nos mira desde su cielo con lástima como quien asiste a un teatro; que Dios no se establece por encima de las nubes para manejarnos a su antojo. Celebramos que el Eterno se ha hecho mortal, que el Todo-poderoso se ha convertido en el Todo-humilde, que Dios no te quiere desde la distancia, sino que entra en tu miseria para abrazar tu corazón. Celebramos que lo humano es experiencia de lo divino, que no son realidades enfrentadas, al contrario, no se entiende la una sin la otra. Dios nos ha tocado, ve lo que vemos, oye lo que oímos, llora nuestro dolor y le duele nuestro sufrimiento, porque se ha hecho carne frágil en un pesebre y desgarrada en la cruz. 

Dios sabe lo que es trabajar y ganarse el pan sudando, porque Cristo lo hizo en Nazaret toda su vida; Dios sabe lo que es la pobreza porque él lo fue; Dios sabe lo que es llorar la muerte de un ser querido, porque él lloró por sus amigos y familiares difuntos; Dios sabe lo que es sufrir, porque murió en la cruz tras una tortura inhumana; Dios sabe lo que es morir, porque Cristo murió realmente; Dios sabe lo que es la traición de los amigos, porque Judas lo vendió; Dios sabe lo que es la cobardía y el miedo de los que te rodean, porque Pedro lo negó y prácticamente todos lo abandonaron; Dios sabe lo que es la soledad porque en Getsemaní no encontró ningún consuelo; Dios sabe lo que es la alegría y la fiesta y el abrazo y el amor de una madre y de un padre, porque Cristo lo vivió. Cualquier circunstancia de la vida Dios la conoce porque la siente en su propia carne. 

Dios no tiene tu foto ni tu recuerdo, tiene tu corazón y tu vida, está en ti, te conoce porque forma parte de tu existencia y de tu experiencia. ¿Qué prueba necesitas de amor más grande que esa? 

Sin embargo, no terminamos de entusiasmarnos con un Dios así. Preferimos, muchas veces, un Cristo entronizado en las alturas, creyendo que con su poder va a solucionar todo lo que, según nuestro criterio, debería ser arreglado. Por eso no terminamos de sumergirnos en el misterio de la Cuaresma y la Pascua y nos quedamos en el folclore de tradiciones superficiales cada vez más alejadas de Dios. Tampoco nos dejamos invadir por la trascendencia de la Semana Santa y nos perdemos en tronos y palios, nos distraemos con imágenes que despiertan nuestra sensibilidad, pero no nos cambian la vida. 

Deseamos soluciones, una fuerza que cambie todo. Necesitamos un Dios invencible que acabe con lo malo del mundo. Queremos milagros que nos eviten el dolor, el sufrimiento y la pobreza; pero lo que tenemos es un Dios pobre y que sufre, un Dios débil y vencido. No nos importa que nos conozca en carne y hueso, preferiríamos que no conociera nuestra miseria para no tener que explicar nuestro pecado. 

Sería más fácil si Dios se dejara manipular por nuestras plegarias, por nuestras liturgias y ritos; sería mucho mejor si con la recitación de oraciones consiguiéramos cualquier cosa, como quien repite fórmulas mágicas; nos vendría bien un Dios que no nos quiera tanto y que nos procure lo que pedimos. En definitiva, un Dios que no me comprometiera a nada más que a cuatro normas, a dos tradiciones, y algún rito esporádico, eso sí, que estuviera a mano para que cuando lo necesite me solucione la vida y me aparte del sufrimiento. Pues no, eso no es Cristo, ni Semana Santa; esa no es nuestra fe. 

Lo que Dios ha hecho es incorporar nuestra humanidad pobre y sufriente a su Ser, para que su divinidad, que es Amor y Misericordia, ilumine nuestra existencia y nos convirtamos en milagro, en la solución para el mundo. Dios entra en ti para sacarte de ti y conducirte a tus hermanos. Esa magia que esperas capaz de transformar la desgracia en gozo eres tú, el poder divino que arregla la injusticia eres tú, el milagro que necesitamos para construir la paz eres tú. Para eso vino a la tierra y murió en la cruz, para que tú hagas lo mismo. 

Los misioneros venimos a África y vivimos con la gente, aprendemos su cultura y nos fundimos en su existencia, pero no somos los salvadores: caminamos con ellos, nos desvivimos haciendo lo que podemos, entregamos nuestra vida para compartir esperanza y luz. La humanidad está en manos de los seres humanos y podremos convertir este mundo en un paraíso si, en vez de esperar milagros, nos comprometemos en la construcción del Reino desde la fuerza de Dios que habita en nuestra debilidad y en nuestro sufrimiento. 

Cuando pase por tus calles la imagen de Jesús crucificado al ritmo de tambores y bajo la noche de luna, piensa que ese dolor del pasado es hoy tu fuerza, el Espíritu que te convierte en testigo de vida; porque si todo se queda en el trono, Cristo ha muerto por nada. 

P. Pepe Ferrer


Misionero. SMA








En estos días queremos tener también un recuerdo con el padre Pier Luigi Maccalli que cumplirá esta Semana Santa, 7 meses secuestrado, para que con nuestras oraciones y la LUZ de la Pascua de Resurrección, se logre ablandar el corazón de aquellos que le tienen y podamos descubrir de nuevo el Amor de Dios en su sonrisa y en su trabajo en África, con los que más lo necesitan.



jueves, 7 de marzo de 2019

MUJERES VALIENTES: MÓNICA Y TERESA

MÓNICA Y TERESA

Ellas son dos chicas gandó, de la recién nacida comunidad cristiana de Lubu, perteneciente a la misión de Buka, del norte de Benín.

Al hacerse cristianas tomaron conciencia de su derecho a elegir marido libremente, y se opusieron a aceptar el matrimonio que sus familias habían concertado según la tradición cuando ellas apenas si tenían cinco o seis años.

Entonces sus maridos -para ellas unos desconocidos- se las llevaron a la fuerza cuando llegó la fecha indicada. Tendrían catorce o quince años de edad. Los esposos habían pagado la dote acordada entre las familias y obraban conforme a la costumbre. Sin embargo Mónica y Teresa no querían aquel matrimonio que se les había impuesto, ni amaban a sus maridos. Aunque la cosa es más compleja de lo que voy a narrar en estas líneas intentaré contar lo esencial de lo que pasó, hace ya algunos años.

Tras varios intentos de fuga, ambas consiguen escaparse después de sufrir vejaciones y torturas. Se refugiaron en la misión. Serían las seis de la mañana de un domingo de 2010. Las llevamos en secreto, Isidro –mi compañero- y yo, al internado de las hermanas dominicas de Bembereké, para ser formadas en peluquería, corte y confección, por un periodo de tres años.

Quien reaccionó con mayor violencia fue el marido de Mónica. Contrató a dos pistoleros y los mandó a la misión, en dónde creían que nosotros las teníamos ocultas. Al no encontrarlas se dirigieron a Lubu. Allí abordaron violentamente a José, el hermano de Mónica, cristiano también, con sus escopetas en las manos.

- ¿En dónde está tu hermana y Teresa?, le preguntaron amenazantes.

José estaba con sus hijos y esposa en el patio familiar. Todos tenían el corazón en vilo, estaban asustados ante aquellos hombres armados.

- No lo sé.

En realidad no lo sabía, pues era la única manera de protegerlas y de que las dejasen tranquilas mientras se formaban. La ley beninesa estaba en contra de los matrimonios forzados, pero la tradición gandó –a la que pertenecían las jóvenes- hacía caso omiso. Los matones insistieron.

- ¿Dónde están? ¡O nos lo dices o te matamos aquí mismo!

José estaba pálido, presa del pánico. Se encontraba en un callejón sin salida. No obstante respiró tres veces. Les dijo:

- Sólo os pido un favor. Si me queréis quitar la vida no lo hagáis delante de mi mujer y de mis hijos. Eso os pido.

Los pistoleros lo empujaron con violencia y se encaminaron a la arboleda que tenían a no mucha distancia para allí acabar con su vida. A José se le ocurrió decirles, mientras lo empujaban de mala manera:

- Quiero que sepáis que si me matáis los blancos están detrás de mí, son amigos míos.

Aquellas palabras fueron providenciales. Los matones dudaron primero, luego sopesaron las consecuencias que podría acarrearles el asesinato de un protegido de los blancos. Finalmente se marcharon frustrados y de malas maneras, pero dejándolo en paz.

José llegó inmediatamente a la misión. Estaba temblando, apenas si podía articular palabra. Cuando pudo serenarse nos contó todo. Isidro y él se fueron a buscar a los gendarmes más próximos, que estaban en Kalalé, a unos 40 kilómetros. Allí denunciaron lo ocurrido.

La actuación del jefe de brigada fue muy eficiente. Al final de la tarde los pistoleros fueron arrestados en Buka, cerca del mercado, desarmados y recluidos en la cárcel.

El mismo jefe de brigada se tomó muy en serio lo acontecido. Él estaba en contra de aquellas prácticas que vulneraban la ley. Convocó en comisaría a los familiares de las jóvenes, y pidió también que ellas estuviesen presentes para que contasen lo ocurrido. Su testimonio era capital.

Recuerdo que fuimos a Bembereké. Isidro les preguntó si querían testificar. Ellas dijeron que sí. Ambos, Isidro y yo, teníamos dudas. ¿No se sentirían cohibidas? ¿Serían capaces de decir toda la verdad con sus familiares delante? ¿No serían presas del miedo? Afortunadamente nos equivocamos. Para que se sintiesen apoyadas por nosotros, nos sentamos junto a ellas, Isidro en un extremo de la banca y yo en el otro, ellas en medio. Sus familiares enfrente. La tensión es respiraba en el ambiente.

Teresa habló de todo lo que había sufrido, de cómo la tuvieron retenida en contra de su voluntad. Pero la que dio más detalles, con valentía, aplomo y contundencia fue Mónica. Me llamó la atención. Contó que intentó escaparse en varias ocasiones, pero que la capturaron, la encerraron durante días en una choca de tamaño muy reducido, durante no sabía cuánto tiempo. También contó que en otra ocasión, después de un intento de fuga, le hicieron quemaduras en las piernas, y que también la tuvieron maniatada y encadenada, la drogaron. Ellas dejaron que pasasen los meses sin intentar nada. Estaban bajo la estricta vigilancia de unas ancianas, que las controlaban en todo momento. Hasta que al cabo de seis meses, cuando vieron el momento propicio, cuando se relajó el control sobre ellas, lograron la fuga definitiva encaminando sus pasos a la misión de Buka, la que a la postre les cambió la vida. Allí llegaron en la fría mañana de un domingo cuya fecha no recuerdo.

El jefe de brigada, presidente de aquel improvisado tribunal, dictó sentencia clara y rotunda. Las jóvenes estaban libres de aquel matrimonio contrario a la legislación de país. Eran libres de casarse con quien quisiesen. Y a los maridos se les prohibió acercarse a ellas. A la más mínima noticia de un nuevo intento de forzarlas, darían con sus huesos en prisión por muchos años.

Mónica y Teresa regresaron al internado de Bembereké. Nosotros estábamos orgullosos de ellas, de su valor y coraje mostrado con tanta madurez y aplomo. El final fue feliz. Terminaron sus estudios, y pudieron elegir libremente a sus maridos.

Hoy están felizmente casadas. Como cristianas son testigos de ese Dios que supo inspirarlas para salir del horror de los matrimonios forzados.

Ellas, Mónica y Teresa, Teresa y Mónica, son banderas vivas de la lucha por la dignidad de la mujer. Supieron poner en evidencia uno de los lados más oscuros y crueles de la tradición gandó: los matrimonios por conveniencia.

Si Federico García Loca hubiese conocido esta historia hubiese escrito una obra de teatro como contrapunto al drama Bodas de Sangre, inspirado en los trágicos acontecimientos de Níjar (Almería) ocurridos en 1928. ¿Qué título le hubiese dado? No lo sé. Pero la sombra del terror, de la violencia, nada pudo con la determinación de dos mujeres valientes. Yo le pondría como título MÓNICA, TERESA, ESPEJO INSIGNE DE MUJERES VALIENTES.

Qué duda cabe que del sur, de África, nos vienen grandes lecciones.

Lástima que nos les prestemos atención.

DESDE BENIN UN ABRAZO FRATERNO. 


PACO BAUTISTA, SMA.

martes, 5 de febrero de 2019

Manos Unidas. 2019

VIGILIA CONTRA EL HAMBRE

Manos Unidas cumple 60 años. Coincidiendo con su 60 aniversario, la organización refuerza su denuncia sobre la situación de la mujer en los países empobrecidos y, no podemos negar, también en el resto de países, incluso en España y en nuestro barrio. 

Con esta campaña, la Organización inicia un nuevo periodo de tres años en los que centrará su labor en la defensa de los Derechos Humanos como instrumento y estrategia de trabajo en el apoyo y acompañamiento a las personas más desfavorecidas del planeta.

En los próximos años, Manos Unidas seguirá teniendo como objetivo acabar con la pobreza y el hambre en el mundo, pero este primer año del Trienio “Promoviendo los Derechos con Hechos”, quiere centrarse en la denuncia de una pobreza muy concreta: la de la mujer.

Así como muestra el cartel en blanco y negro, la ONG nos invita a que fijemos nuestra mirada en las mujeres y con tres negaciones provocadoras (NI INDEPENDIENTE, NI SEGURA, NI  CON VOZ), nos invita a reflexionar sobre si existe igualdad real de oportunidades entre hombre y mujeres en todos los lugares del mundo.

Este año el cartel sorprende por su apuesta por un tema cotidiano y sorprende por su falta de color. Sabemos que el mensaje llama a la reflexión: tres negaciones para definir la realidad de la mujer que se quiere denunciar (ni independiente, ni segura, ni con voz). Los jóvenes y el grupo de misiones hemos pensado en enseñar fotos de mujeres de distintos países, culturas y religiones para que sepamos valorar la importancia de la mujer hoy.

Nada se ha hecho al azar. Y es que, en el siglo XXI, nos encontramos con mujeres muy diferentes. Generalmente, al pensar en mujeres del siglo XXI, pensamos en mujeres formadas y educadas en la igualdad que deciden cómo quieren vivir su vida, independientes, que saben lo que quieren, fuertes, con derecho a voz y a voto; en definitiva, mujeres Libres. Pero esta realidad no es así. Y debemos denunciarlo: todavía en el siglo XXI millones de mujeres en nuestro país y en muchos países del mundo no son independientes ni seguros, ni tienen voz.

El cartel representa a millones de mujeres, una de cada tres, no son como muchos imaginan. 

Se ha elegido una mujer india como símbolo de una realidad que representa, aún hoy, a millones de mujeres en el mundo. Hoy 60 años después, en muchos países de África, de Asia y de América siguen siendo los peores países del mundo para nacer mujer: países donde corren más peligro las mujeres de ser víctimas de trata de personas; de trabajo forzoso, esclavitud sexual y servidumbre doméstica. 

El cartel pone el foco en una sola imagen, una imagen dura, directa e impactante. La mujer de la imagen mira de frente erguida, plena de dignidad…….. como las mujeres por las que trabaja Manos Unidas desde hace 60 años.

Tras esta introducción vamos introducir el vídeo de la campaña donde se refleja la realidad en que vivimos. 

Después del vídeo daremos paso al testimonio a las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, nos cuentan su vivencia como mujeres y la vivencia de otras mujeres en África, América y Asia, ya que han vivido en primera persona esta realidad tan cruda en muchos casos, naciendo en un país como la India y trabajando como misioneras en África y América.

Haremos algunas reflexiones…………………..

¿Somos conscientes de la realidad que se vive en otros países?

Desde mí día a día ¿Contribuyo en algo para que poco a poco cambie la situación de la mujer, tanto aquí como en otros países donde la mujer no es considerada?

¿Cómo podemos hacer para cambiar esta situación?

Sabemos que para impulsar estos cambios es necesaria la colaboración de todos. Es un gran reto que exige una fe en las personas y un compromiso coherente con unas relaciones humanas, fraternas con los demás.

También desde la palabra debemos lograrlo, periodistas, profesionales, medios de comunicaciones. Nadie está excluido de esta responsabilidad y de esta llamada, de esta denuncia de este objetivo: lograr entre todos un mundo diferente y mejor

Aquí me tienes, Señor yo quiero amarte, amando al Pobre y a aquel que sufre más. Tuyo es mi pan y el agua de mi fuente, ven a mi casa y amor encontrarás.

Ayúdanos a cambiar, Señor,
y practicar tu Justicia.
Ayúdanos a cambiar, Señor
nuestra mirada mundana, egoísta,
poco comprometida,
temerosa, acomodada.
Ayúdanos a cambiar
para mirar las cosas, el mundo,
la vida, con tu mirada
y desde tus ojos.

Quítanos las anteojeras
que vamos construyendo
a lo largo de los años,
que nos aíslan del dolor
y del sufrimiento
de los que caminan al lado.
Sacude nuestro corazón
para que aprendamos a ver
con los ojos llenos de Evangelio
y Esperanza de Reino.

Corre ya el velo de nuestros ojos
para que, viendo, podamos
con-movernos por los otros
y movernos desde lo profundo de cada uno
para acudir a dar una mano
(y la otra, y la vida toda…)
a los que están caídos
al costado del camino,
a los que esta sociedad ciega
ha tirado a un costado
porque no cuentan o no interesan
a las leyes del mercado.

Ayúdanos Señor a ver y a cambiar… a verte y a optar…
a utilizar esos lentes maravillosos que nos dejaste
para mirar el mundo, la realidad, la vida:
La mirada del Evangelio,
para ver con tus ojos de Dios… y practicar tu Justicia.
Danos, Señor mirada compasiva
para poder decir al abatido una palabra de aliento.
Danos un corazón sensible para luchar por la justicia y la paz.
Que no olvidemos que cuanto hagamos con nuestros hermanos, contigo lo hacemos.

EUCARISTÍA

MONICIÓN ENTRADA

Este fin de semana el Grupo Misionero de la Parroquia y los jóvenes, os queremos presentar la Campaña de Manos Unidas con el lema LA MUJER DEL SIGLO XXI. NI INDEPENDIENTE, NI SEGURA, NI CON VOZ, con la que se quiere recordar que este año 2019, hace 60 años, un grupo de mujeres de Acción Católica, con gran sentido de humanidad y con mirada creyente, convirtió la lucha contra el hambre en un proyecto colectivo del que muchísimas personas formamos parte. Los jóvenes y el grupo de misiones hemos pensado en enseñar fotos de mujeres de distintos países, culturas y religiones para que sepamos valorar la importancia de la mujer hoy.

Estas mujeres, que se sentían llamadas por Jesucristo a dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no se resignaban a que la mitad de la humanidad no tuviera qué comer, y declararon la guerra al hambre.

Desde esta historia de solidaridad y de lucha contra el hambre, que es también historia de “trabajo por la dignidad de las personas” “urgidos por el amor de Jesucristo”, nos disponemos a vivir la Eucaristía de la Campaña 60 años de lucha, por una vida digna.

El Señor nos invita y nos da su fuerza para ser pescadores de tantas personas necesitadas, siguiendo con tesón en la defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas, por ello desde el Grupo de Misiones y desde los Jóvenes de la parroquia os invitamos a compartir ésta Eucaristía que empezamos cantando.

MONICIÓN DE LA LECTURA

Hoy en las lecturas como Dios tiene necesidad de enviados y nos pregunta ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí? y pensemos si estamos dispuesto a responder "Aquí estoy, mándame", teniendo que anunciar que Jesús ha resucitado, que ha vencido a la muerte, transmitiendo un mensaje de vida y optimismo.

En el Evangelio, nos convertiremos en misioneros, con las palabras de Jesús "No temas: desde ahora, serás pescador de hombres". Seremos capaces, como los discípulos, dejarlo todo y seguirle.

PERDÓN

Perdón 1: Pedimos perdón por no saber compartir con los que más lo necesitan nuestro tiempo, nuestra sonrisa, nuestra presencia o nuestras oraciones, dejándolos solos ante los problemas y las dificultades. PERDÓN SEÑOR

Perdón 2: Pedimos perdón por la mala gestión de la economía y por nuestros modos de consumo, por no querer pensar ni ayudar a las personas que en el mundo carecen de lo más necesario, en especial hoy por las mujeres del mundo, que son maltratadas sin que hagamos nada. PERDÓN SEÑOR



Perdón 3: Perdónanos Señor porque a veces no tratamos a los demás como se merecen y por no cumplir con nuestros compromisos. PERDÓN SEÑOR

Perdón 4: Perdónanos Señor por ser egoístas, por pensar siempre antes en nosotros que en el prójimo, por buscarte solo cuando nos conviene y por olvidarnos de que siempre nos acompañas. PERDÓN SEÑOR

PETICIONES

Petición 1: Por la Iglesia y los gobernantes, para que sepan acoger a todas aquellas personas que se encuentran excluidas o marginadas, ya sea por su condición de mujer, por su raza o por motivos económicos. ROGUEMOS AL SEÑOR

Petición 2: Por nuestra sociedad española, para que, en nuestra lucha contra el hambre, avancemos en un cambio de valores, actitudes y comportamientos que favorezcan la construcción de un mundo más justo y una sociedad más solidaria. ROGUEMOS AL SEÑOR

Petición 3: Por todas las personas que son testigos del sufrimiento de otras como los misioneros. Para que se sientan y todos nos sintamos llamados a ayudarlas en todo lo posible. ROGUEMOS AL SEÑOR

Petición 4: Por esta gran comunidad parroquial, para que nos des fuerza para continuar nuestra labor solidaria y de entrega de nuestros talentos a los que menos tienen. ROGUEMOS AL SEÑOR

OFRENDA

Señor,te ofrecemos esta balanza como símbolo de que vivimos en un mundo en el que tienen un mayor peso los intereses egoístas, la desigualdad y la injusticia. Queremos cambiarlo, dándole un mayor peso a valores como la solidaridad, la empatía y la acogida.

También te ofrecemos Señor este libro, que simboliza la labor educativa en derechos y valores que lleva a cabo Manos Unidas.

Por último, te ofrecemos el pan y el vino, tu cuerpo y tu sangre, que son el alimento y la bebida de nuestras almas.

ORACIÓN FINAL / ACCIÓN DE GRACIAS

Hoy queremos dar gracias a Dios por todas aquellas personas que luchan por los derechos humanos, que con su labor impulsan a que no haya hambre en el mundo, a que todas las personas puedan tener acceso a la educación y la salud, y puedan participar en las actividades de sus comunidades. GRACIAS SEÑOR

domingo, 20 de enero de 2019

Infancia Misionera

MONICIÓN DE ENTRADA 

Este Domingo la Iglesia nos invita en la Jornada de Infancia Misionera y los protagonistas son los niños, y empezamos un camino de 4 años, para despertar el sentido misionero en los niños y de todos nosotros a través de la mirada de los niños, ya que, desde el bautismo, todos somos misioneros.

Los niños se merecen aprender a vivir muy cerca de Jesús y muy cerca de los demás. La mejor escuela para ello es la familia, la parroquia, la misión y los misioneros.

Con el proyecto de Infancia Misionera “Con Jesús Niño a la misión”, descubrirán a Jesús, su gran amor por ellos y la misión tan importante que tienen como niños. Como si de un viaje en el tiempo se tratara, acompañaremos a Jesús Niño en los trayectos que realizó en su etapa más temprana.

Hoy empezamos “Con Jesús a Belén. ¡Qué buena noticia!”

Jesús ya está entre nosotros, es un recién nacido. Comenzamos un recorrido de Nazaret a Belén con María y José, para descubrir el sentido misionero del nacimiento de Jesús y todos los acontecimientos que lo rodearon. En Belén reciben dos visitas inesperadas: un grupo de pastores y unos extranjeros (los Reyes Magos) que reconocen que aquel Niño es el hijo de Dios, y lo adoran.

Comenzamos la celebración de la Eucaristía cantando al Niño Jesús

PERDÓN NIÑOS

Te pedimos perdón por no querer vivir en familia lo que significa la palabra misión y ser misionero. Perdónanos Jesús

Te pedimos perdón, por ser egoístas, ya que muchas veces no compartimos nuestras cosas con los que más lo necesitan, olvidando lo que Tú hiciste y enseñaste. Perdónanos Jesús

Te pedimos perdón, por no agradecer cada mañana a Dios, tener una familia, una comida, una escuela, una parroquia y una Fe. Perdónanos Jesús

PERDÓN MAYORES




Te pedimos perdón por las veces que desaprovechamos el tiempo y no lo utilizamos para ayudar a los demás o para crecer como cristianos. Perdónanos Señor.


Jesús, que nos has encargado una misión, perdona nuestros pecados de egoísmo y de ausencia de solidaridad. Perdónanos Señor

Jesús, que empieza su misión como Hijo de Dios, quiere que además de seguirle estemos orgullosos y contentos de ser cristianos, pero nos cuesta decir que lo somos y animar al resto a compartir nuestra alegría. Perdónanos Señor



ORACIÓN DE LOS FIELES

Por todos los niños y las familias de la Parroquia, para que no se cansen de ayudar a otros niños, creciendo en amor a los demás y así descubriendo el sentido de ser misionero. Roguemos al Señor.

Por la Iglesia, por el Papa Francisco, por nuestro Obispo y por las Misioneras de la Parroquia, para que nos animen a cultivar nuestra Fe y nos guíen para seguir con Amor a Jesús. Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que son misioneros sin saberlo, al compartir con los más necesitados, ayudar a los compañeros, ser felices en casa, para que sigan viviendo Amor a Dios y nos enseñen a ser misioneros. Roguemos al Señor.

Por los gobernantes y los que dirigen las naciones para que desechen de sus prácticas todo aquellos que lleva a la confrontación y fomenten el diálogo y la paz, sobre todo ayudando a los que más lo necesitan: los niños. Roguemos al Señor.

OFERTORIO

Queremos ofrecer un chupete porque hace más de dos mil años, el Hijo de Dios vino al mundo como un bebé y una estrella, para que nos ilumine y nos guíe para que sepamos descubrir a Jesús en los demás y llevarle a todos aquellos que todavía no lo han encontrado.


Pan y vino. El pan y el vino que presentamos se convertirán en Ti, Jesús, que eres nuestra fuerza y que a la vez nos une a tantas personas en África, América, Asia, Oceanía y Europa que comparten con nosotros la celebración de la Eucaristía.

ACCIÓN DE GRACIAS

Gracias por tener una familia que nos quiere; por poderme levantar por las mañanas y seguir disfrutando de la vida; por tener un desayuno en la mesa; por tener unos profesores que nos enseñan tantas cosas; por tener todos los días motivos para sonreír; por compartir una misma Fe en la parroquia, por eso te quiero decir:

Querido Jesús,
gracias por hacerte pequeño
para decirnos cuánto nos quieres.

En el mundo hay muchos niños
como Tú y como yo
que necesitan ayuda
y no te conocen.

Te pido por ellos
y por los misioneros que los cuidan.

Enséñame a ayudar yo también,
haciendo cosas pequeñas
con un amor muy grande.

Llévame contigo a Belén
para descubrir
que eres Luz del mundo
y Alegría para los pobres.

¡Qué buena noticia!

Amén

viernes, 7 de diciembre de 2018

162 Aniversario de la SMA (1856-2018)

Hoy escribo con motivo de nuestra fiesta SMA del pasado sábado, 1 de diciembre. Pero antes de enviaros mi escrito recojo el eco de una reflexión de Pepe desde Níger que conviene tenerla muy presente:

Ninguna preocupación es comparable al desasosiego que nos produce el secuestro de Luigi, y tenemos miedo de que el paso de los meses nos arrastre al olvido, que nos acostumbremos a este dolor y no hagamos nada”. 

No nos acostumbramos, Pepe e Isidro -permitidme que responda también en vuestro nombre-. Rezamos reiteradamente por él, por vosotros. No somos ajenos ni a vuestra situación ni mucho menos a vuestro dolor. Os queremos y sentimos orgullo de vosotros. Contad con nuestra oración fraterna y sentida. 

Un abrazo. Buena semana.

Paco Bautista, sma.


ADIÓS… 

No, no me voy, aún no. El billete para África lo tengo después de Navidades, para la formación bíblica de los catequistas de aquellas comunidades, con hambre de pan, pero sobre todo de Palabra. Les interesa Dios, Jesucristo, su Evangelio, quieren dar razón de su fe en contextos en donde el Islam y la religión tradicional no se lo ponen nada fácil, eso sin hablar de la situación crítica, de terror que están sembrando, ahora, los grupos radicales en Níger. 

Tampoco la razón del “Adiós” es por el año litúrgico que terminamos y el Adviento que comienza. 

Os quiero hablar del “Adiós” a su familia que vivió Marión de Bresillac, el fundador de la SMA, a la que pertenezco. Ya que el sábado, 1 de diciembre, celebramos el 162 aniversario de nuestra fundación. 

El “Adiós” fue en los primeros días de junio del año 1841… 

Previamente os recuerdo que él nació el 2 de diciembre de 1813, fue ordenado sacerdote en 1838, y una vez discernida su vocación misionera con un padre jesuita, lo comunicó a su familia. La acogida de su padre, Gastón, no fue precisamente favorable. Sufrió un duro golpe. Argumentó cuanto pudo para que su hijo no se fuese a misiones. Finalmente reconoció “La voz que lo llamaba” y le dio su bendición. 

Pero pongámonos en su piel, pues la vocación del hijo no la tiene el padre. Y el “Adiós” no era un “Hasta luego”, sino hasta que nos volvamos a ver en el cielo. 

Os invito a que, junto a mí, viajemos con la memoria al sur de Francia, a Carcasonne, en donde está el Canal de Midi, y al pueblecito cercano de Castelnodary, en donde residía la familia Bresillac. El padre había vivido la convulsión de la revolución francesa de 1789. Uno de sus hermanos fue fusilado, dos huyeron al exilio, él se vio desposeído de todos sus bienes y terminó trabajando como ingeniero en el canal para sustentar a su familia. No vivían precisamente en la abundancia y la infancia del pequeño Marión estuvo marcada por la melancolía del padre, el cariño de su madre, y la pérdida de tres de sus hermanos-él era el mayor-, una niña de apenas cuatro años (Marie-Josèphe), otra de doce (Victoire) y un hermano de 19 (Jules). Por eso sufrió tanto el corazón de Gastón y puso tanta resistencia a la vocación del hijo, podrías, le decía, esperar a que yo muera, he perdido ya a tres hijos y ahora tú quieres marcharte de por vida. ¡Cuánto dolor, oh Dios mío! 

Pero el joven sacerdote estaba dispuesto a emprender su vida misionera. El 2 de junio de 1841 se puso en camino rumbo a París montado en una diligencia. No tuvo el valor de despedirse, por no aumentar más el quebranto de su padre o que a él le flaquease la voluntad o la fuerza. Su “Adiós” consistió en dirigir una carta personal, acompañada de un obsequio, a cada uno de los miembros de su familia. A su padre le regaló el reloj de pared que tenía en su despacho, a su madre Emile una pequeña estatua de la Virgen María, a su hermano Henri, una colección de medallas, a Bathilde un estuche de colores y un crucifijo de caña de bambú, y a la pequeña Felicie un rosario de nácar. Así los dejó en medio del quebranto y del desconcierto. 

Este es un extracto de la carta que dirigió a su padre: 

Mi muy querido padre, no disimulo la pena que vais a sentir con mi partida. ¡Ah! Creed que he necesitado mucho más que la autoridad del buen Dios para tomar la decisión de marcharme así, sin pasar por casa. ¿Qué hacer? ¿Podría sin el poder de su voluntad suprema abandonar a un padre al que tanto amo, una madre a la que venero, un hermano al que adoro, dos hermanas a las que guardo en mi alma con una ternura fuera de lo común? Sin duna que no. Pero no me corresponde a mí poner un límite a la voluntad del Señor, a la que, en conciencia, y con lágrimas en los ojos, obedezco por encima de todo. 

¡Oh padre mío, el más querido de los padres, creedme que desde ahora yo os querré mucho más que si estuviese a vuestro lado! Cada día estaréis presente en mi memoria. Elevaré mis manos y mis ojos al cielo pensando en usted. Cada día rezaré en el altar de la santa misa por usted. 

Adiós, no para siempre, pues en el cielo nos encontraremos nuevamente. ¡Adiós, padre, amadme como yo os amo!” 

Llegó al seminario de Misiones Extranjeras de París el nueve de junio. El sacerdote amigo -el Padre Taurines- que pasó el mal trago de entregar los “Adioses” y regalos de nuestro fundador, le indicó a éste que una nueva carta le haría mucho bien a Gastón, al que encontró más receptivo de lo que esperaba, que no dejase de escribirle para que las aguas se calmasen. Así lo hizo Marión, con mucho esmero y delicadeza. 

A los pocos días pudo leer conmovido la repuesta de un hombre que se había rendido a la voluntad de Dios tras librar un duro combate interior. El bueno de Gastón le decía: 

«Me apresuro, mi querido hijo, a responder a tu carta tan impacientemente esperada, con el fin de llevar a tu alma la calma y la paz que tanto mereces. (...) En el momento en que tus tíos vinieron a anunciarme tu marcha precipitada, yo me jactaba de que conseguiría convencerte por la solidez de mis objeciones. (...) Tu valor tan evidentemente sostenido desde lo alto me desveló mi debilidad. (...) Vete, queridísimo hijo, vete a donde el cielo te indique; reconozco la voz que te llama. Que Él te proteja; sé feliz; yo acepto Su Voluntad. A ella me someto» 

Gastón sobrevivió a la muerte de nuestro fundador[i], y a sus 88 años entregó su alma al cielo, cansado, envejecido, en un pueblecito del sur de Francia, Castelnodary, que algún día me gustaría visitar. Lo hizo tras una larga vida, no exenta de dolor, pero abierta siempre a la voluntad de un Dios que no se lo puso nada fácil. Abrazó sus propias cruces, vivió con dolor la muerte de nuestro fundador, pero pudo sentir también el legítimo orgullo de que la Sociedad de Misiones Africanas  (SMA) siguiese adelante. 

Fraterno siempre, Paco Bautista, sma. 




[i] Marión de Bresillac murió el 25 de junio de 1859, en una terrible epidemia de fiebre amarilla o vómito negro, que se llevó también por delante a los cuatro compañeros de la primera expedición a la costa de Guinea, en Sierra Leona, Freetown.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Mercadillo Solidario

MERCADILLO SOLIDARIO

En el Mercadillo Solidario todas las Laicas de la Compañía Misionera de España, se implican, además de otras personas como voluntarias.

Empezaron en el 2007 hasta hoy. Se hace una vez al año, durante un fin de semana próximo a las fiestas de Navidad.


El fin del Mercadillo Solidario es dar a conocer la cultura, artesanía y costumbres de los distintas países en los que colabora la Compañía misionera del Sagrado Corazón de Jesús. 

Una de las cosas más importante que nos encontramos es poder hablar con las Hermanas mayores de la Compañía Misionera y sobre todo acompañarlas, disfrutando de sus historias y vivencias.

Junto a todo ello se ponen a la venta productos artesanales elaborados por Comunidades de India, Camboya, Marruecos, Congo, Tchad, Perú, Colombia y Haití. Todos los fondos obtenidos se destinarán a financiar pequeños proyectos donde la Compañía Misionera trabaja. Ya sean educativos, sociales, de desarrollo de los grupos humanos con los que trabajamos. Para niños, jóvenes o adultos. Sin tener en cuenta raza, religión cultura.


Este año los proyectos son:

- Para ayuda sanitaria de los niños minusvalidos de Guapi (Zona pacifica de Colombia)

Comunidad del Vicariato de Guapi en la zona pacifica de Colombia, a la orilla del rio Guapi. Sus habitantes son afroamericanos.















- Para ayudar en los papeleos oficiales para la identidad de los indios shipibos que han emigrado a Pucalpa (Selva del Perú)

Esta nueva presencia en el ASENTAMIENTO HUMANO “LA PAZ” es el final del camino que como comunidad empezamos en el año 2012, dentro del proceso de Reestructuración de la Región del Perú. Hoy, un nuevo ámbito de misión dentro de la Iglesia, atender a las poblaciones que van migrando a la periferia de las ciudades buscando mayores posibilidades, pero que se encuentran con mayores necesidades y problemas.













- Para la nueva misión del Congo RDC, de Kimwakasa.

El Gobierno General ha aprobado KIMWAKASA, en el “Plateau de Bateke”, como nuevo lugar de presencia de la Compañía Misionera en el Congo ya que responde a nuestro carisma Ad-Gentes. El año 2017-2018 será un año de preparación para esta nueva fundación.





¡OS INVITAMOS A DISFRUTAR DE UNA EXPERIENCIA ÚNICA!